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Cannabis legal desata guerra fiscal en California

Las ciudades productoras de la marihuana legal compiten por establecer impuestos de producción más bajos que le garanticen ganancias a la industria

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Pixabay

California se sume en una guerra fiscal por la marihuana. Las ciudades compiten ferozmente para no perder su cuota de mercado, tan solo unos meses después de que el cannabis se legalizó.

Los votantes del estado más poblado de Estados Unidos aprobaron en referéndum legalizar el cannabis con fines recreativos en 2016. Esta medida entró en vigor el 1 de enero de 2018 y desde entonces los municipios se lanzan a la carrera para atraer negocios.

«Oakland posee el más alto impuesto sobre el proceso de producción del cannabis legal en California».

Antes de que la marihuana se regularizase, Oakland ya era una zona con fuerte implantación de la industria. Esta zona cuenta con un gran número de cultivadores, fabricantes y distribuidores, que ahora deben pagar un 10 % de impuestos en cada etapa del proceso de producción.

El abogado especializado en la industria del cannabis James Anthony explica que «los negocios se marchan y a aquellos que siguen apostando por Oakland les cuesta más lograr financiación, porque los inversores prefieren otras localidades».

Precisamente los vecinos de Oakland votarán el 6 de noviembre de este año. Estos comicios coinciden con las elecciones al Congreso de Estados Unidos, si dan o no autoridad al Ayuntamiento para rebajar el impuesto a la marihuana.

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Pugna por el mejor precio para el cannabis

Con respecto al impuesto que se maneja en Oakland, en San Francisco, del que le separa un puente o un trayecto de menos de 10 minutos en metro, no tiene ninguna tasa sobre la marihuana. De igual manera, en la zona norte del área de la bahía, el gravamen es del 5 %.

Para ser más competitivo frente a sus vecinos, el municipio de Berkeley, limítrofe tanto con Richmond como con Oakland, redujo en febrero el impuesto del 10 al 5 %. Por su parte, Sacramento fijó un punto por debajo, en el 4 %.

Si al impuesto especial se le añaden el resto de tasas sobre ventas y las que impone el estado, el consumidor en Oakland termina pagando alrededor de un 35 % en impuestos.

«La única tasa razonable es aquella que te permita competir con tus vecinos. Incluso si ello implica no tener ningún impuesto especial», apuntó el abogado.

Mujer ante todo, escritora por pasíón y periodista de vocación. Encantadora de Arañas...

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