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Salud y Bienestar

Dormir, una cuestión de sobrevivencia

Cuando desordenamos nuestras rutinas y no le damos el espacio necesario al sueño, podemos sufrir jet lag social.

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dormir 5 Tan Hispano

Cuando viajamos a países que tienen zonas horarias diferentes, podemos experimentar lo que se conoce como jet lag.

¿Qué es jet lag?

El jet lag es una suerte de resaca o confusión en nuestro organismo que precisa reajustar sus tiempos de sueño y vigilia.

Este fenómeno puede presentarse sin necesidad de viajar. Cuando desordenamos nuestras rutinas y no le damos el espacio necesario al sueño, podemos sufrir jet lag social.  

La BBC reseña que, según expertos, la interrupción regular de los patrones de sueño puede «confundir» al reloj del cuerpo, es decir, al ritmo circadiano, que regula nuestro metabolismo.

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Foto: Archivo

Otra investigación del Programa de Investigación sobre Sueño y Salud de la Universidad de Arizona, en EE.UU., advierte que el jet lag social “es un marcador circadiano importante para la salud, independientemente de la duración de las horas de sueño y de problemas como el insomnio”.

Las conclusiones del estudio, liderado por Michael A. Grandner y publicado en la revista Sleep, resaltan que el jet lag social está asociado «con una salud más pobre, enfermedades de corazón, peor estado de humor y una mayor fatiga y somnolencia«.


Nuestro organismo precisa reajustar sus tiempos de sueño y vigilia.

Muchos son los factores

No solo la duración del sueño sino también la regularidad en el horario, juega un papel importante para nuestra salud.

Especialistas del Servicio Británico de Salud Pública, el NHS, concuerdan en que mantener horarios regulares de sueño durante la semana y los fines de semana ayuda a prevenir problemas de sueño.

 Por norma general, los adultos deberíamos dormir regularmente como mínimo siete horas al día para estar descansados y en un estado óptimo de salud.

Si dedicas pocas horas para dormir, la fatiga se hará presente; si tu vida social, laboral o familiar se está viendo afectada por el cansancio permanente, debes revisar tus hábitos y rutinas para no poner en riesgo tu salud.

Siempre exhaustos: una mala señal

Lo primero que debe revisarse y organizarse son los patrones de sueño, para combatir la fatiga, falta de concentración, irritabilidad que se manifiestan cuando nuestro descanso no es óptimo.


¡Cuando restringes el sueño no puedes pensar claramente!

Quienes interrumpen el sueño para escalar profesionalmente, podrían estar truncando su crecimiento profesional.

“Cuando restringes el sueño no puedes pensar claramente”, asegura la médico Nancy Collop, directora del Centro del Sueño en la Clínica Emory en Atlanta. “Sufren tus tiempos de respuesta. Simplemente no das tu máximo en el trabajo”.

Esto podría deberse a que el déficit de sueño afecta enormemente la capacidad cerebral.

Una necesidad insaciable por descanso, puede llevar a un cerebro que necesita relajarse a quedarse dormido, incluso si el resto de ti está despierto.

Las consecuencias pueden ser incluso fatales: se estima que 100 mil accidentes cada año son provocados por conductores somnolientos.

El jet lag social también podría dificultar tu toma de decisiones, afectar la producción de células cerebrales y alterar la memoria a largo plazo.

No dormir puede enfermarte

Un ciclo de sueño alterado  puede causar un cortocircuito en tu balance neuroquímico y ponerte en riesgo de padecer de depresión, entre otros efectos en tu salud mental, apunta  Irina Sapieha, especialista del Centro Médico del Sueño en Seattle, Estados Unidos.

Cuando no duermes el tiempo requerido y de forma regular, se acelera el proceso de envejecimiento, al alterar los niveles de producción hormonal.

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Foto: Archivo

La falta de sueño también favorece la acumulación de kilos al limitar la tolerancia a la glucosa y elevar los niveles de las hormonas del hambre. El riesgo de padecer obesidad se incrementan en un 33%.

Descuidar tus necesidades de sueño naturales también detiene la producción de citocinas, proteínas que combaten las infecciones, por parte de tu sistema inmunológico, lo que te hace vulnerable a gripes y resfriados.

La presión arterial alta, las enfermedades cardiovasculares y diabetes, pueden ser otras consecuencias.

Ciudadana y periodista a tiempo completo.

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