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Salud y Bienestar

El monopatín eléctrico, un medio de transporte que gana seguidores

En muchas ciudades del mundo, saturados de los tradicionales vehículos automotores, los usuarios han volteado su mirada hacia el monopatín eléctrico.

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En muchas ciudades del mundo, saturados de los tradicionales vehículos automotores, los usuarios han volteado su mirada hacia el monopatín eléctrico.

Estos medios de transporte están transformando, para bien, la dinámica de quienes desean trasladarse de forma rápida y práctica, además de sus bondades como un aliado no contaminante.

Foto: Ricard Cugat.

El monopatín, un transporte ecológico

Uno de sus grandes operadores, el estadounidense Bird, señala que el monopatín, o patinete como le llaman en España, «alienta las alternativas al auto, reduce el tráfico y mejora la calidad del aire». Esta empresa apuesta por un mundo limpio y hospitalario donde el individuo sea la prioridad.

 Así, cuando la ciudad de Beverly Hills decidió prohibir estos vehículos de movilidad personal, Bird acudió ante la justicia a fines de 2018 argumentando una violación de las leyes medioambientales.

El monopatín en ‘free-floating’, es decir, que se deja en la calle sin atar y transporta de puerta a puerta, tiene un motor cero emisiones.

Foto: Agencias.

Puede potencialmente reemplazar un trayecto en auto: en Francia, por ejemplo, 70 % de los desplazamientos entre el domicilio y el lugar de trabajo inferiores a 5 km se realizan con un auto.

«Las micromovilidades podrían en teoría asegurar los desplazamientos de menos de 8 km, que representan entre 50 y 60% del total en China, en la UE y en Estados Unidos», según un informe de la consultora estratégica McKinsey.

¿Puede la patineta reemplazar al auto?

Según Lime, otra empresa líder del sector, que se apoya en estudios en 26 ciudades, «alrededor de uno de cada tres trayectos con Lime ha reemplazado uno en auto. Por eso, estimamos haber impedido emisiones equivalentes a 6.220 toneladas de CO2» en dos años.

Foto: EFE

Por su parte, Bird destaca que ha contribuído a que 5.700 toneladas de CO2 fueran evitadas en menos de un año.

Sin embargo, según una investigación de 6t, un estudio especializado en movilidad y modos de vida, realizado entre 4.500 usuarios de las ciudades francesas de París, Lyon y Marsella, únicamente 19% entre ellos utilizaron un monopatín para ir al trabajo o a la escuela y 42% eran visitantes foráneos.

Sin ese recurso 44% habría caminado, 12% habría ido en bicicleta y 30% en transporte público. Por lo tanto, el monopatín no estaría reemplazando al auto.

En opinión de Jérémie Almosni, jefe del servicio de movilidad de la Agencia de Control de Energía de Francia (ADEME), «puede sorprender que el 50% de su uso sea recreativo. Pero también puede favorecer la intermodalidad (entre medios de transporte) y alentar a la gente a abandonar el auto» a medio plazo.

Foto: Agencias

El monopatín tiene corta vida

En Francia, donde el monopatín de libre servicio es una realidad, se evalúa la forma de hacerlo rentable y duradero. «Un monopatín tiene hoy en día una duración de vida dos veces superior a cuando desembarcamos en París en junio de 2018», afirma Lime a la AFP, asegurando estar «muy por encima de los 3,8 meses de vida calculados» por el gabinete BCG.

«Hemos aprendido mucho desde nuestros inicios», explica Kenneth Schlenker, director de Bird Francia, que prevé «consolidar los aparatos para que duren al menos dos años» y «que los trayectos sean neutros en carbono, minimizando nuestras emisiones y mediante créditos de carbono».

La ciudad luz apuesta por el transporte alternativo

Foto: Agencias

Más que nunca, con el cambio climático, París, asfixiada entre picos de contaminación y olas de calor, está haciendo retroceder a los vehículos con el desarrollo de un abanico de alternativas: monopatines, bicicletas, ciclomotores, todos en libre servicio.

«Nuestras ciudades fueron colonizadas por los coches. Hoy se trata de darles el lugar que merecen. En París, los autos sólo representan el 10% de los desplazamientos diarios, pero ocupan el 50% del espacio público», señala Christophe Najdovski, encargado de transporte en la alcaldía de París.

La capital francesa, la tercera ciudad más visitada del mundo, fue una de las primeras ciudades en lanzar un servicio de alquiler de bicicletas compartidas en 2007, Vélib, copiado de Londres a Chicago. Después vinieron los autos eléctricos compartidos y desde 2016 los ciclomotores (más de 5.000 en la actualidad), un servicio que también se puede encontrar en Roma, Madrid o Berlín, pero no en Londres o Estados Unidos.

Sin embargo., no todo es color de rosa. Los 15.000 monopatines que están en circulación también crean molestias.

«París es un lugar perfecto para los monopatines, pero el espacio está saturado. Tendríamos que tener dos o tres operadores (frente a 11 actualmente). Como San Francisco, que otorgó dos licencias», dice Najdovski, de la alcaldía de París.

«La prioridad es que la población urbana pueda desplazarse», matiza Jean-Pierre Orfeuil, ingeniero especializado en movilidad urbana.

«La movilidad no es sólo una cuestión de transporte, es también un modo de vida», apunta Mireille Apel-Muller, socióloga y directora del Instituto para una ciudad en movimiento . «Todos estos nuevos transportes requieren un smartphone, aplicaciones que debes conocer. De lo contrario, es excluyente».

Con información de AFP

Ciudadana y periodista a tiempo completo.

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