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Salud y Bienestar

Empatía, un camino para ser mejores personas

Nuestras redes afectivas que deben ser fuente de armonía y no de conflictos. En este contexto, la empatía juega un rol fundamental.

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La pareja, la familia, las amistades, las relaciones que establecemos con nuestros compañeros de trabajo o de estudio son determinantes en nuestras vidas. Son redes afectivas que deben ser fuente de armonía y no de conflictos o desencuentros. En este contexto, la empatía juega un rol fundamental.

Ser empáticos es una forma de cultivar afectos sanos y fructíferos. Según la Real Academia Española, la empatía es el «sentimiento de identificación con algo o alguien. Es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos».

Según el psicólogo español Ángel Rull: «La empatía se basa en dos sistemas. Un primer sistema es el cognitivo, el que nos permite entender qué pueden estar pensando los demás. El otro sistema es el emocional, cuando somos capaces de ver los sentimientos del otro y sentirlos como algo nuestro. Estos dos componentes están relacionados y, en la mayoría de los casos, no existe el uno sin el otro.

«La clave de la empatía es tratar a los demás como les gustaría que les trataran a ellos, no a ti, a ellos. De lo contrario quizás les sigas tratando como no les gusta. Es imposible odiar a alguien, si realmente lo entiendes», afirma María Carmen Soliveres Tomás, psicóloga y codirectora de Psicoactúa, la Unidad de Psicología y Medicina de la Salud del Hospital Vithas Medimar Internacional, España.

Gracias a la empatía somos capaces de crear relaciones interpersonales cómodas y sencillas, debido a la conexión emocional. Soliveres añade que la empatía nos ayuda a no juzgar a la persona y a comprenderla desde una perspectiva mucho más integral. «Con ello logramos ser respetuosos con el otro».

Por otra parte, el querer tener siempre la razón coloca un muro entre nosotros y la otra persona.  Debemos entender y asumir que no siempre tenemos la razón y que, además, desde este punto también se puede vivir de forma plena. No debemos aferrarnos a nuestra necesidad de control.

Una relación empática también está basada en la comunicación, por lo cual es importante cuidar lo que se dice a través de palabras, gestos, tono de voz; también escuchar empáticamente, sin juzgar y poniéndonos en el lugar del otro.

Ser empáticos no significa dejar de lado las propias opiniones, sino equilibrarlas frente a las ajenas. Esta actitud nos hace ser personas más cercanas y humanas, generosos y altruistas, mejorando las relaciones y ayudándonos a acercarnos más a los demás. Si logramos potenciar la empatía, por tanto, podremos ser capaces de desarrollarnos plenamente.

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