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Maickel Melamed avanza a un nuevo reto: cruzar el Orinoco y Caroní en 2020

Maickel Melamed vislumbra un nuevo reto, cruzar a nado los ríos Orinoco y Caroní está en su agenda para 2020.

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Luego de medirse en los grandes maratones de Nueva York (2011), Berlín (2012), Chicago (2013), Tokio (2014) y Boston (2015), Maickel Melamed vislumbra un nuevo reto en su misión de demostrar que no hay imposibles. Cruzar a nado los ríos Orinoco y Caroní está en su agenda para 2020.

El conferencista y coach motivacional señala que esta decisión le compromete “a un año más de constancia, a un año más de transmitir nuestro mensaje y a un año más de estar aquí comprometidos con el presente y futuro de nuestra hermosa Venezuela”.

Inicialmente se había planteado este reto para 2019, pero Melamed y el equipo que le acompaña consideran pertinente afinar aún más su condición física y la técnica, lo cual le permitirá alcanzar con éxito los tres kilómetros de recorrido.

Foto: Cortesía

En su preparación para la edición 30 del Paso a Nado 2020, cuenta con el acompañamiento de los entrenadores y fisioterapeutas Arturo Godoy, Darnubys Jardim y Lourdes Dos Ramos.

Los rigurosos entrenamientos le brindarán la destreza y resistencia necesarias para enfrentar  las profundas corrientes que genera la confluencia del Orinoco y el Caroní.

“Prepararme para esta aventura ha sido un proceso de muchos aprendizajes, de enfrentarme a profundos miedos y desafíos de un reto físico que puede parecer imposible por mis circunstancias”, confiesa Melamed.

El compromiso social siempre presente en cada iniciativa que adelanta, en esta oportunidad va de la mano de distintas organizaciones, entre ellas el Dividendo Voluntario para la Comunidad, con el fin de recaudar fondos para alimentar a 900 niños venezolanos durante un año.

Foto: Cortesía

“Cruzar el Orinoco y el Caroní es nuestra manera de honrar a Venezuela y de transmitir un mensaje de posibilidad, de construir certidumbre en la incertidumbre”, afirma este venezolano cuya vocación es inspirar.

Una existencia de retos

Desde antes de nacer Maickel Melamed ha logrado dar un paso más allá de lo esperado. En abril de 1975, sobrevivió a la asfixia que le provocaba el cordón umbilical al momento de nacer; luego el diagnóstico de distrofia muscular, condición que mantenía inmovilizado su cuerpo, aunado a la baja expectativa de que sobreviviera más de una semana.

 Han transcurrido 44 años y el nombre de Maickel Melamed es sinónimo de perseverancia, de temple, de resiliencia, de vida con elevados propósitos.

Foto: Archivo

En esta historia de logros, el apoyo familiar ha jugado un papel determinante. No solo se empeñaron en salvar su vida, sino que también sería tratado como cualquier niño. Un entorno inclusivo, amoroso pero retador le dio herramientas para continuar.

El arrojo y la perseverancia forman parte del ADN de Melamed. Es por ello que culminó con éxito sus estudios de Economía en la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas, para posteriormente enfrentarse a la aventura de vivir en Inglaterra y terminar de forjar en solitario al individuo que hoy conocemos.

Cuando decidió regresar a Venezuela, ya había asumido su verdadera vocación: ser un motivador de conciencias. Este propósito le ha llevado a países como Colombia, México, Perú, Costa Rica y Estados Unidos, donde con sus conferencias y talleres ha logrado impactar vidas.

El entrenamiento es arduo y demandante

Más allá de lo que pudiera imaginarse, la preparación de Maickel Melamed de cara a este nuevo reto supone un gran esfuerzo para tanto para él como para su equipo de entrenadores.

«Maickel solo mueve las piernas y la movilidad de los brazos es muy limitada. Al momento de respirar tiene que rotar completamente el cuerpo para tomar aire. Tiene, sin embargo, mucha resistencia física, buena capacidad pulmonar y un gran corazón, que lo lleva a vencer obstáculos», indicaba el año pasado Arturo Godoy, nadador profesional que le acompaña en los entrenamientos.

Foto: Cortesía

Un cuerpo aparentemente frágil, movido por la convicción y entereza de espíritu; así lo vemos reflejado en sus logros académicos y personales, en su afición por lo extremo. «He vivido un período de transición, en el que ha estado presente un llamado a la evolución y a la transformación. Siempre he intentado ser un ejemplo y nuevamente surgió el deseo de hacer algo para elevar el espíritu del país, de la gente, del mundo. Vale la pena honrar nuestro ejemplo a través de la acción. Quiero mostrar mi mejor versión».

Foto: Archivo

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