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Salud y Bienestar

¿Un psicólogo puede querer a su paciente?

Cuando una persona busca ayuda profesional para solucionar un problema puede terminar identificándose con su terapeuta.

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un psicológo puede querer a su paciente
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A veces sucede. La relación terapéutica puede crear vínculos que van más allá del trato profesional entre un terapeuta y su consultante. Pero, que tan cierto es que un psicólogo puede querer a su paciente.

Cuando una persona busca ayuda profesional para solucionar un problema, un conflicto familiar o para aumentar su bienestar emocional, puede terminar identificándose con su terapeuta.

Sentirse escuchado, comprendido y apoyado es gratificante, tanto que el paciente puede confundir sus sentimientos. Pero qué pasa cuando el psicólogo se enamora de su paciente.

Un psicólogo puede querer a su paciente

La línea divisoria entre la relación terapéutica y el vínculo afectivo es muy delgada. Sobre todo cuando el paciente trae a la consulta situaciones que el psicólogo aún no ha trabajado. Al fin y al cabo es un ser humano.

Por tanto, delimitar correctamente el rol del terapeuta y el del paciente a lo largo de la relación terapéutica, permitirá eliminar futuros problemas y malentendidos.

¿Pueden ser amigos psicólogo y paciente?

amigos

Puesto que la relación profesional-paciente suele producir una especial intimidad, hay un potencial para sentimientos poderosos de atracción que emergen en pacientes y también en los terapeutas.

Sin embargo, según los expertos, la relación terapéutica no debe ir más allá de sus límites. Esto traería inconvenientes entre el psicólogo y su paciente, aun después del tratamiento y las consultas.

El conocimiento personal y la comprensión de reacciones emocionales hacia los pacientes permiten a los profesionales marcar apropiadamente límites afectivos que permitirán conectar objetivamente con los pacientes.

Si el paciente tiene una personalidad dependiente, podría cambiar de psicólogo pero ello no le asegura que no recaiga. Con el tiempo puede desarrollar una nueva dependencia emocional, mientras los problemas que le llevaron a consulta no se solucionan.

Así, el terapeuta marcará los limites y hará saber a su paciente que existe una relación que no es sana para que continúe la terapia. Le restringirá todo tipo de llamadas antes de las citas concertadas o adelantar la misma, si no es un verdadero caso de urgencia.

Síndrome de enamorarse del terapeuta: transferencia

transferencia en la terapia

Según las teorías de Sigmund Freud, cuando se experimentan nuevas sensaciones se evocan parte de las experiencias pasadas que dejaron una huella en el inconsciente.

Por lo tanto, la transferencia es el modo en el que la mente humana revive ciertas experiencias relacionadas con vínculos. Esos que quedaron fijado en el inconsciente, al interactuar con alguien en el presente.

A partir de las ideas de Freud, las transferencias están relacionadas con los vínculos más tempranos y emocionalmente relevantes relacionados con las figuras parentales y maternales o sus sustitutos.

Sigmund Freud puso especial énfasis en la necesidad de considerar el efecto que la transferencia tiene durante las sesiones de psicoanálisis. Ya que, durante las sesiones puede ocurrir que el paciente proyecte en el terapeuta vínculos afectivos del pasado.

paciente psicologico

 De este modo, el paciente podrá enamorarse y desenamorarse del analista. También sentir aversión por él, odiarlo como se odió a una figura importante del pasado, entre otros sentimientos.

La transferencia puede ocurrir de dos maneras: positiva y negativa. La primera es aquella en la que los afectos proyectados hacia el analista son amistosos o relacionados con el amor.

Si este tipo de transferencia se vuelve demasiado intenso resulta perjudicial, ya que desemboca en enamoramiento romántico, obsesión y una erotización extrema de la relación terapéutica que supone el fin de esta.

La transferencia negativa está basada en sentimientos de odio y aversión hacia el psicoanalista. Por supuesto, si se da con mucha intensidad puede arruinar las sesiones.

Cuando un psicólogo se enamora de su paciente: contratransferencia

psicólogo se enamora de su paciente

La contratransferencia tiene que ver con los sentimientos e ideas que el propio analista proyecta sobre los pacientes a partir de sus experiencias pasadas, de manera inconsciente.

Para Sigmund Freud era muy importante que cada psicoanalista supiera detectar los efectos que la contratransferencia tenía sobre su modo de relacionarse con los pacientes y sobre sus motivaciones a la hora de tratar con ellos.

A fin de cuentas, pensaba Freud, los analistas no dejan de ser seres humanos por el hecho de tener una profesión concreta y unos conocimientos sobre teoría psicoanalítica.

Por ejemplo, durante la asociación libre es normal que el propio psicoanalista, a partir de su propia subjetividad utilice su punto de vista para reorganizar el discurso del paciente en un todo con sentido que expresa cuál es la raíz de la dolencia.

Sin embargo, algunos autores decidieron utilizar una definición más restringida para referirse a lo que significa el término contratransferencia y lo enmarcan como el modo en el que el psicoanalista reacciona ante las transferencias del paciente.

Mujer ante todo, escritora por pasíón y periodista de vocación. Encantadora de Arañas...

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