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Venecia recibe de nuevo a Guillermo Arreaga con corto sobre la frontera

El escritor y cineasta mexicano presentó fuera de competición y a sala llena No one left behind. Explora las relaciones humanas en el conflicto fronterizo entre México y Estados Unidos.

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Guillermo Arriaga Venecia
Agencias

Guillermo Arreaga presentó en Venecia, fuera de concurso, su último trabajo cinematográfico. Se trata del cortometraje No one left behind.

El reconocido escritor y realizador mexicano regresó como director al Festival de Venecia diez años después de exhibir la película The burning plain, con Charlize Theron y Kim Basinger.

Se proyectó en un evento especial junto a Electric Swan, de la griega Konstantina Kotzamani y desbordó la sala de cine del festival.

“Estar en la Biennale honra a todos en el equipo y estamos más que agradecidos por haber sido seleccionados”, afirmó.

Guillermo Arriaga fue guionista de Amores perros, 21 gramos y Babel, dirigidas por su coterráneo Alejandro González Iñárritu.

En 2015, triunfó en Venecia con el filme Desde allá, del venezolano Lorenzo Vigas, que se convirtió en la primera película de habla hispana en ganar el León de Oro. Produjo y coescribió el largometraje.

Llega a Venecia el tema fronterizo 

El corto de 30 minutos de duración cuenta con la protagonización de Danny Huston y Jorge A. Jiménez, y aborda las relaciones personales en la candente frontera entre México y Estados Unidos.

Muestra a un grupo de soldados estadounidenses que accede a territorio mexicano para desempeñar una misión secreta. Se encuentran una realidad humana distinta que cambia su perspectiva.

La cinta se desarrolla en un pequeño pueblo de su país cercano a la franja divisoria con Estados Unidos.

“Quiero mostrar la dimensión humana del conflicto”, reveló Guillermo Arreaga en Venecia. “Además, quería humanizar al ejército estadounidense porque siempre se los presenta como los malos de la película. Quise mostrarlos como gente con valores, que pelean por no dejar a nadie atrás”.

Puntualizó que escribió y dirigió No one left behind “a la luz de eventos trágicos (en la frontera) con el objetivo de mostrar, de forma respetuosa, hasta qué punto estos vínculos pueden ser profundos», destacó.

En ese sentido, señala en la sinopsis del trabajo presentado en la Mostra 2019 que el vínculo entre ambos países «es más fuerte de lo que muchos piensan».

No solo «por temas como la economía o la inmigración, sino por toda una serie de relaciones territoriales que se forman incesantemente bajo la superficie».

Mayor influencia mexicana en ambos lados

“La integración entre ambas culturas es profunda, y en ese territorio, creo que la influencia mexicana ha sido mayor que la americana en los dos lados de la frontera”, sentenció.

“La frontera entre México y Estados Unidos nunca ha cicatrizado. Es una herida que a veces se alivia y a veces se abre de nuevo y sangra”, dijo.

Agregó el director de No one left behind: “No podemos verla desde una posición maniquea de ellos/nosotros. El tejido fronterizo es muy delicado y mantener esa cicatriz cerrada y sana requiere un esfuerzo conjunto por ambas naciones. Hacerla sangrar no beneficia a nadie”.

Insistió en Venecia en que resulta imposible frenar los flujos migratorios, independientemente  de los muros quieran levantarse.

“Ahora, ¿cuál es la vergüenza, que Estados Unidos nos ponga un muro o que nosotros no tengamos capacidad de darle empleo a la gente? ¿Qué lado es más vergonzoso?”, cuestionó.

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